Nosotros y la pesca

Viviendo a bordo de Buganvilia siempre hemos buscado la sustentabilidad y autosuficiencia en nuestra forma de vivir. Nos movemos con el viento, creamos nuestra energía con paneles solares, intentamos reparar todo lo que podamos en el barco nosotros mismo y usamos agua de mar en todo lo que pueda reemplazar al agua dulce. Cuando estábamos en el Caribe solo nos faltaban dos cosas principalmente para hacerlo aún más sustentable y autosuficiente: un watermaker y pescar nuestro alimento.

Ambos teníamos escasa experiencia en la pesca, más bien ninguna, pero yo quería aprender, me hacía sentido hacerlo si vivíamos en un barco a pesar de que me daba mucha pena la sola idea de matar peces (aunque haya muchos en el mar mi sensibilidad con ellos es ilógicamente mayor que con otros animales).

Se lo propuse a Juani y me dijo – Dale, pero es tu proyecto. Tu averigua qué necesitamos comprar y si pescamos tú lo faenas.-  Por supuesto que yo me hice la fuerte y le dije –¡Ok, obvio yo lo faeno!

Inmediatamente he recurrido a mi fiel amigo Youtube y me puse a ver videos de aficionados de la pesca desde barcos, de trolling. Luego fui a la tienda de cosas de barcos en Sint Maarten y ellos muy amables me explicaron que caña necesitábamos y luego junto a Juani nos explicaron como pescarlo, cuanto esperar para cocinarlo según el pescado (Mahi o Tuna) y nos recomendaron lures (carnadas).

Y así fue como seguimos navegando con una caña a bordo esperando pescar algo con unas ganas poco convincentes, más bien como alguien “que quiere, pero no quiere la cosa”, pero ahora ya no nos podíamos arrepentir, debíamos rentabilizar la caña!!

Fue un mes, o un poco más, intentando pescar y nada de nada.

En abril de ese año navegamos de Saint Vincent and The Grenadines a Sint Marteen, esto significaba varios días navegando y lo hicimos navegando de día y anclando en la noche solo a dormir en distintas islas en el camino. Cuando tocaba el cuarto día de navegación ya estábamos muy cansados. La tarde anterior estábamos planificando la navegación del día siguiente, Juani me propuso partir a las 6 am, yo le puse cara de que me daba mucho sueño, entonces el propuso que zarpemos a esa hora y yo me podía ir durmiendo las primeras horas. Accedí con es condición.

A eso de las 6 am nos levantamos ambos, levamos ancla, subimos velas y pusimos rumbo. Yo ya estaba lista para volver a mi sueño cuando tsssssssssssss tsssssssssssssss picó!!!!!!! Pescamos nuestro primer pez y me tocaba faenarlo. Entre los dos muy nerviosos maniobramos para traerlo arriba del barco como pudiéramos. No sabíamos bien ni qué pescado era y la señal se nos estaba yendo. Juani rápidamente le mando mensaje a un amigo en Chile que sabe de pesca y que siempre se despierta al alba. Nuestro buen amigo respondió en los últimos segundos de señal que era una barracuda y que a veces estas podían ser infecciosas. Nos quedamos sin señal y el pescado en el barco.

Decidimos faenar y comer igual el pescado. Era nuestra primera pesca después de intentarlo por mucho tiempo y no éramos capaces de no comerlo. Nos lanzamos a la suerte de la olla.

Sin saber bien como se hacía, empecé mi trabajo. Claramente ya no recordaba bien los videos que había visto hace ya más de un mes.

En ese momento me arrepentí de mis palabras pero tuve que hacerles honra y filetear el pececillo. Como me costó!!! Probé varios cuchillos. Pero lo logré. Luego lavamos el barco, el olor era fuerte.

Seguimos navegando y al atardecer lo cociné al horno en el camino. Estaba delicioso!!! No podíamos creerlo, estábamos tan felices.

Luego de un tiempo me di cuenta que esa experiencia a pesar de haber sido muy enriquecedora me había dejado un poco mal. Me sentía culpable y los recuerdos fileteando el pescado me mareaban. Y cuando fui a comprar al supermercado por primera vez no compre pescado ni NADA de mar, siendo una de mis comidas favoritas.

Desde ese momento dejé de comprar pescado hasta hoy y me costó mucho volver a comerlo. Nunca más fileteé un pescado y cuando Juani ponía la caña tengo que aceptar que me costaba mucho motivarme con el tema.

Pero poco a poco fui superando esa experiencia y volví a motivarme. Cuando realmente volví a motivarme y sané fue cuando nos dimos cuenta de cómo es la pesca industrial, la cantidad de barcos pesqueros que hay que destruyen el ecosistema y contaminan las aguas con sus redes y otros desechos. Ahí fue cuando el hecho de pescar nuestros propios pescados tomó aún más sentido y hoy en día si no es pescado por nosotros no comemos pescado.

En el cruce del Océano Atlántico nuestro tripulante Perro Amarillo nos enseñó un montón de pesca. Junto a él pescamos dos Mahi mahi!! Empezamos a encantarnos con la práctica.

En el Mediterráneo Juani siguió poniendo la caña pero no picaba mucho. Fue probando con diferentes lures y siguiendo diferentes consejos, probando probando. Su primo Emanuele que se subió a bordo unos días nos dijo que necesitábamos otros lures. Ahí empezamos a pescar. Eran pequeños los pescados pero eso echó a andar la máquina.

Lo más impresionante es que cuando yo volví a motivarme con la pesca y volví a querer pescar fue el momento en que volvió a picar y Juani pescó!! Como Juani dice – Si la contramaestre no quiere pescar, no pescamos nada – tenemos que estar alineados para que resulte

Y así volvimos a pescar y cuando Juani pesca, él los filetea – gran superación para él que al principio era lo que menos quería hacer –  y yo les termino de sacar la piel y los cocino.

Bueno, la verdad es que cuento toda esta historia por que hoy navegando desde Malta a Mallorca pesqué mi primer pescado completamente sola!! Puse la caña, lo traje al barco cuando picó, lo he fileteado y cocinado. Como decimos en Chile “Había que matar el chuncho” , superar el trauma y avanzar.

Además este último tiempo Juani ha pescado dos atunes de más de 10 kilos!! Atunes que buscamos pescar desde hace dos años. Gracias mar por alimentarnos!!

Como les he contado estamos lejos de ser un expertos de la pesca como para andar asesorando pero ¿Cómo logramos nosotros pescar más en el Mediterráneo?

Lures medianos,

Lures rosados y naranjos;

Sin poner pesos;

En el amanecer y atardecer;

Cuando vamos entre 5 y 7 nudos;

Cuando pica frenamos el barco.

Aquí los registros.

Buenos vientos y muchas buganvilias.

La Contramaestre.

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