Probablemente más del 50% de la vida en un barco se trata de reparar cosas. Siempre algo en el barco se echa a perder y/o hay que hacerle manutención. Cuando finalmente sientes que ya reparaste casi todo y te puedes relajar, algo nuevo empieza a sonar extraño y manos a la obra nuevamente. La lista es eterna.
Desde que hicimos la compra de nuestro barco, Buganvilia, siempre decimos que lo mejor de esa compra fue el dinghy. Siempre, siempre prende a la primera, algo no muy común.
Nuestro dinghy nunca nos había fallado en siete meses de ocuparlo casi todos los días hasta que estábamos en Menor Menor, Murcia. Teníamos nuestro día muy planeado y apretado de tiempos ya que al día siguiente zarpábamos a Formentera y no queríamos perder esa ventana de buen viento para cruzar. Aunque todo navegante sabe que uno predispone pero el barco y la naturaleza disponen. No hay que pelear contra eso, si no que hay que ser flexible y siempre considerar como parte del «plan» un cambio de planes. Tiene que ver con estar abierto a recibir con buena actitud y vivir lo que la vida tiene preparado para nosotros. Confiar en que lo que nos toca es lo mejor para nuestro crecimiento.
Luego de tomar desayuno, revisar que estuviésemos bien anclados y organizar todo para un día eficiente en tierra, nos subimos al dinghy, partimos andando y a los pocos minutos el motor se apagó solo. Le dimos otro intento, se volvió a apagar solo. Intentamos descubrir qué podía ser pero seguía apagándose. Nos reíamos porque estábamos flotando lejos del barco y de tierra.
«…uno predispone pero el barco y la naturaleza disponen.»
Decidimos volver a Buganvilia, era la mejor opción antes de quedarnos en tierra sin poder volver a nuestro barco. Para volver tuve que tomar el remo, todo dinghy o barco auxiliar siempre debe tener, y nos fuimos acercando a Buganvilia remando ayudados con el impulso que daba el motor los segundos que duraba prendido.
No sabíamos qué podía ser así es que recurrimos a nuestros mejores tripulantes, Google y Youtube. Ahí encontramos varios consejos que fuimos intentando pero el que más nos pareció que podía ser era hacerle manutención al carburador (limpieza).
Intentando distintas cosas descubrimos que con el shock puesto podíamos andar lento, el trabajo del carburador era largo y no teníamos mucho tiempo así es que ese día hicimos todas las cosas con el shock del dinghy y al día siguiente mientras navegábamos a Formentera el capitán se fue limpiando el carburador con el tutorial que les dejaré a continuación.
Así fue cómo nuevamente gracias a los infinitos tutoriales que existen en youtube, trabajo en equipo y las habilidades de mi Capitán, pudimos reparar lo que necesitábamos, nuestro dinghy, nuestro puente a tierra, nuestro «auto» , a costo cero, logrando ser cada día más autónomos.
¡Ahora podíamos ir a explorar Formentera!
Buenos vientos y muchas buganvilias,
La Contramaestre
de Sailing Buganvilia.


